Devocional de Sandy
Jesús no tenía que tocar al leproso para sanarlo. A menudo sanaba con una sola palabra; sin embargo, tocó al leproso —quien era intocable para los demás— para extender su misericordia y compasión. Jesús demostró que, a veces, sin decir una sola palabra, el amor se expresa mediante un simple toque, un abrazo o una mano sobre el hombro.





















